Eran cerca de las 4:30 de la tarde cuando los legionarios empezamos a descender por unas escaleras de cemento que conducen al barrio la Florida, el cual es necesario atravesar para poder llegar al barrio Caracoles, luego de pasar por trochas y saltar charcos de aguas negras llegamos a la comunidad de Caracoles. Allí una vez instalados en la cancha del barrio empezamos el carrusel de la alegría por las calles aledañas en donde mientras unos compañeros hacían un recorrido de la mano con niños y jóvenes, otros hacían puerta a puerta para invitar a la comunidad a la actividad “construyendo caminos de afecto y alegría”
Cuando se transita por las calles del barrio
Caracoles se puede observar las pobreza
extrema en la que a diario viven sus habitantes, no obstante a pesar de sus
limitaciones la comunidad se mostró muy amable y receptiva, pues nos ayudaron a
gestionaron el sonido y un megáfono para convocar a sus vecinos.
A través
de los lenguajes alternativos se hizo énfasis en la urgente necesidad de
cambiar la cultura de violencia y la muerte criminal por la cultura de la vida,
y de fomentar la reconciliación y el perdón como único camino en la
reconstrucción de una nueva sociedad.


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